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¿Por qué sucede y cómo se debe actuar ante un ataque epiléptico?

 
Ataque epiléptico

La mayoría de las convulsiones empeoran debido a que la gente allí presente durante ese momento no tiene idea de cómo hacer para ayudar a la víctima, y siguiendo sus impulsos recurre a prácticas que pueden empeorar la situación.

La epilepsia es una afección neurológica que no es contagiosa ni está causada por ninguna enfermedad o retraso mental, aunque algunas personas con retraso mental pueden experimentar ataques epilépticos, estos ataques no implican necesariamente el desarrollo de una deficiencia mental.

Consiste en cambios breves o repentinos en el funcionamiento del cerebro, que se deben a una excitación anormal en las señales eléctricas que llegan a éste. Esta actividad anormal de las neuronas, provoca lo que se conoce como crisis epiléptica o convulsiones. Comúnmente es causada por condiciones genéticas presentes al nacer o lesiones perinatales.

Si bien los cuadros de epilepsia no son contagiosos, es posible que sean de carácter hereditario. Pueden ocurrir tanto en hombres como en mujeres, durante cualquier momento de la vida, desde la etapa prenatal (casi impercibibles), hasta la vejez.

Las crisis varían según la edad de la persona, el sector del cerebro y la intensidad de la descarga eléctrica (del sistema nervioso) con la que afecta al mismo. En el caso de los niños existe una gran diferencia en cuanto a la frecuencia de las crisis y los síntomas que presentan.

En la etapa prenatal el umbral es muy alto y las crisis poco frecuentes; en el recién nacido (primeros 30 días) el umbral es bajo y las crisis frecuentes. Entre los dos y cinco años el umbral va aumentando hasta que alcanza el nivel máximo a los cinco años. De esto se podría deducir que la maduración cerebral por sí sola modifica la frecuencia de las crisis convulsivas.

Alguien que sufre una crisis epiléptica puede experimentar una serie muy variada de signos y síntomas relacionados con las zonas del cerebro en las cuales se produce actividad eléctrica anormal. Ciertos tipos de crisis pueden hacer que una persona pierda la conciencia, caiga al suelo, se ponga rígida y sacuda sus miembros o haga muecas con la cara.

Otras crisis provocan que la persona se desconecte transitoriamente del medio fijando la mirada unos instantes y presentando, o no, movimientos con la boca, las manos o posturas anormales.

Durante determinadas crisis se puede alterar la manera en que se perciben las imágenes, oír sonidos inexistentes o sentir algo “raro” o “distinto”. Por lo tanto, durante un cuadro convulsivo una persona puede actuar, moverse, pensar o sentir diferente, debido a una alteración temporaria de funciones cerebrales como la conciencia, la memoria, el pensamiento, el comportamiento, el movimiento.

Muchas personas no son conscientes de que están teniendo una crisis, otras, en cambio, pueden describir perfectamente lo que les está sucediendo y en muchos casos, sólo se recuerda el inicio de la crisis; a este fenómeno se lo denomina “aura”.

Las convulsiones pueden ser desencadenadas en cualquier momento, pero hay más riesgo de que aparezca un cuadro epiléptico si  la persona consume alcohol, drogas psicoactivas, cocaína, anfetaminas o algún otro tipo de estimulante.

Algunos de los síntomas que nos advierten que la persona está por sufrir una crisis son: Períodos de confusión mental; comportamientos infantiles repentinos; movimientos como el de masticar alimentos sin estar comiendo, o cerrar y abrir los ojos continuamente; debilidad y sensación de fatiga profundas, períodos de "mente en blanco", en los que la persona es incapaz de responder preguntas o mantener una conversación; convulsiones; y fiebre.

La forma más típica de desencadenarse un crisis epiléptica, es conocida también como “gran mal” y consiste en movimientos de las 4 extremidades tipo sacudidas, pérdida de conciencia y del control de los esfínteres, dura generalmente segundos o algunos minutos, y en caso de que persista se lo llama estado epiléptico.

Si usted está presente en el momento que la persona sufre este cuadro debe tomar las siguientes medidas:

En principio mantener la calma, evitando asustarse, no sujetar, ni intentar reanimar a la persona -ella recuperará la conciencia en pocos minutos-. Aunque aparentemente no respire, no hacerle respiración artificial dado que no la necesita -Los cambios de coloración de la piel se producen a causa de la reactividad de los vasos cutáneos. No hay riesgo de que se ahogue con su lengua. Los ruidos se deben a la falta de coordinación de la respiración y al aumento de secreciones-.

Se puede poner a la persona de costado para que respire mejor y sostener la cabeza para que no se golpee, pero bajo ninguna instancia se debe tratar de abrirle la boca a la fuerza, ni colocar pañuelos entre los dientes – esto puede interferir en la respiración-, tampoco intentar darle algún tipo de medicamento ya que el epiléptico está inconsciente, y el mecanismo en ese momento para tragar está falto de coordinación –puede ahogarse-. Además, los medicamentos anticonvulsivos no hacen efecto inmediatamente.

Algunas personas creen que se debe pasar alcohol por la frente para controlar las crisis convulsivas, esto es un mito, no tiene ninguna utilidad, y en cambio se corre el riesgo de que se produzcan lesiones químicas si el alcohol entra en contacto con los ojos.

No es necesario que se lleve a la persona a un servicio de urgencias, a no ser que el cuadro dure más de 15 minutos, o las crisis se repitan una tras otra.

Lo que sí es importante, es observar atentamente todo lo que sucede durante el ataque, ya que al haber tantos tipos de cuadros, con diferente sintomatología,  el relato pasa a ser el elemento más útil y adecuado para efectuar un diagnóstico.

Para detectar la epilepsia se realizan por lo general estudios de actividad eléctrica cerebral como es el electroencefalograma (EEG), y en busca de lesiones estructurales en los casos de epilepsia sintomática se realiza siempre tomografía axial computarizada, o imagen de resonancia magnética. También es frecuente realizar estudios de vídeo electroencefalografia que permite definir el tipo de epilepsia y por tanto el mejor fármaco.

La mayoría de las personas que han sufrido alguna vez un cuadro epiléptico, son conscientes de su condición y realizan el tratamiento adecuado con medicamentos anticonvulsivos, como el Acido Valproico y la Etosuximida.

En caso de resistencia pueden usarse en forma asociada o bien se puede agregar otros fármacos como el Clonazepan.

En algunos casos, se recurre a la cirugía cerebral, para extirpar las células cerebrales anómalas que están provocando las convulsiones, pero no siempre es posible, ya que en algunos casos las neuronas que producen las descargas son importantes para el normal funcionamiento del organismo, o están en un punto del cerebro al que no se puede acceder.

La epilepsia puede ser una condición crónica, de por vida. En algunos casos, sin embargo, la necesidad de medicamentos se puede reducir e incluso eliminar con el tiempo. Algunos tipos de epilepsia infantil se resuelven o mejoran con la edad. Un período de cuatro años sin convulsiones puede indicar la posibilidad de reducir o suspender los medicamentos.

La muerte o daño cerebral permanente a causa de las convulsiones es poco común pero puede ocurrir si la convulsión es prolongada o si se presentan dos o más en un período corto (estado epiléptico). La muerte o el daño cerebral son, usualmente, causados por la falta prolongada de respiración y la resultante muerte del tejido cerebral por falta de oxígeno. Existen algunos casos de muerte súbita e inexplicable en pacientes con epilepsia.

De todos modos, una persona epiléptica puede llevar a cabo una vida normal, sin que su condición afecte en su desempeño laboral ni en el ámbito social.

Tips de acción ante un ataque de epilepsia

-Manténgase calmo y trate de calmar a los demás.

-Ponga algo blando debajo de la cabeza de la persona afectada y evite que se golpee.

-Despeje el área de objetos peligrosos con los que esa persona pueda lastimarse.

-Aflójele la corbata, si la usa, la camisa o cualquier otro impedimento alrededor del cuello.

-Busque algún documento de servicio médico o identificación entre las ropas del paciente.

-Delo vuelta suavemente, colocándolo de costado, para que la saliva fluya y no entorpezca la respiración.

-No ponga nada en su boca.

-No le tome la lengua con una cuchara ni ningún objeto duro. No existe peligro de que se trague la lengua.

-No trate de hacerlo volver en sí, echándole agua encima o dándole de tomar agua.

-No lo inmovilice por la fuerza para mantenerlo quieto, salvo en caso de que corra riesgo de golpearse.

-Quédese a su lado hasta que la respiración se le normalice y la persona se haya recuperado.

-Dígales a las otras personas que es epilepsia y que no se trata de un drogadicto o un alcohólico.

-Cuando esté recuperado háblele en forma suave, con voz serena y amistosa.

-Ofrézcale ayuda para volver a su casa o al centro de atención médica.

 
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